Historia del whisky japonés

En: Noticias En: Thursday, September 3, 2020

El nuevo fenómeno de los whiskys japoneses es una realidad, y han llegado para quedarse. Son unos productos que los grandes entendidos califican de excepcionales, como sus precios, y donde la calidad se hace valer. ¿Pero como es que este fenómeno apareció de golpe, y valen realmente la pena?

La historia del whisky japonés es relativamente corta si lo comparamos con las otras naciones más enfocadas a la producción del whisky, como Escocia, Irlanda o EE.UU. Su producción se centraba mucho más hacia otro tipo de cereal y pilar central de su alimentación: el arroz, con el que hacen todo tipo de destilados, uno de ellos el famoso Sake.

Todo comenzó con Masataka Taketsuru hacia los años 20. En aquellos años, él trabajaba en una destilería de Japón, (Torii) y fue enviado a Escocia para estudiar cómo los escoceses hacían whisky. Durante su estancia, estudió química en Glasgow, aprendió a dominar el estilo del whisky escocés, y para rematar, se enamoró y casó con la hija del maestro destilador donde trabajaba.

De vuelta en Japón, aplicó sus conocimientos en la primera destilería de malta de Japón, Yamazaki. Aun así, la empresa no aceptaba las condiciones de abrir una nueva destilería donde Masataka quería: un lugar frío, más hacia el norte, con una fuente de agua más pura y no tanta humedad. Ante esta negativa, decidió abrir su propia destilería a Yochi, en la isla de Hokkaido.

Pero no es hasta después de la segunda guerra mundial que las marcas japonesas empiezan a dar señales de hacer un producto de calidad, confirmando así el inicio de la recuperación económica del país. Masataka Taketsuru rebautiza el nombre de su empresa "Nikka", y la antigua empresa donde trabajó "Torii" cambió su nombre al actual Suntory.

Suntory creó la fábrica de malta más grande que el mundo había conocido, para dar alcance a todas sus marcas y suministrar malta por los grandes blenders. Hasta que el boom del single malt apareció. Cuando esto ocurrió, los japoneses tenían dos opciones: o continuar suministrando a blenders, que era una opción factible pero no tanto prestigio, o embarcarse en el mundo del single malt, refinar sus productos y haciéndolos atractivos para el gran público nacional y sobre todo internacional.

No conformes con las opciones, eligieron hacer las dos cosas. Tanto Suntory como Nikka perfeccionaron sus whiskys, envejeciendo a estilo escocés, pero con la perfección y la cuidadosa técnica japonesa. Otras marcas no tan conocidas experimentaron con maderas locales, como la madera de mizunara, entre otros.

Su fama y el punto de inflexión fue cuando, a finales de la década de los 90 y los 2000, comenzaron a ganar concursos de gran importancia, hasta que en 2007 el Hibiki de Suntory de 30 años ganó a todos los whiskys del mundo en una cata a ciegas con jueces de todo el planeta, consiguiendo una puntuación sin precedentes en el concurso World Whisky Awards.

A partir de ahí, todo han sido éxitos tanto para Suntory (que ahora es un gigante nipón) y Nikka, recibiendo sin parar constantes elogios de entendidos del mundo del whisky, valorando su perfección y su delicadeza.

En resumen, el whisky japonés, con su "corta" historia ha conseguido enamorar a todos los expertos del whisky, por su elegancia y perfección. Hay quien dice que son demasiado redondos, pecan de perfectos y que el whisky, como las personas, debe tener carácter, con sus asperezas y manías que lo hacen único. Pero todo el mundo está de acuerdo en que son unos productos cuidados al más mínimo detalle, para que todo salga como se espera que sea: la perfección líquida.

Slàinte! Salud!

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Escrito por: Eric Andreu

Publicado por: Sergi Artigas

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